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Los lamas

Los lamas

El llama vive principalmente en Sudamérica; este camélido doméstico se utiliza en las granjas de Bolivia, Perú, Argentina y Chile desde hace 4.000 mil años, de forma similar a la vaca y al buey en nuestras tierras.
Aunque se utiliza como bestia de carga y es muy apreciado por su piel y su carne, no se puede montar.

¿Sabías, por ejemplo, que su famoso chorro de saliva varía en función de su malestar? Si está ligeramente molesto, expulsa la saliva como si fuera un pulverizador; en cambio, cuando está realmente enfadado, escupe, directamente desde el estómago, un chorro verdoso procedente de la descomposición de los vegetales digeridos. ¡Qué asco! ¡No los enfades!

¿Lo sabías?

Fíjate en las patas de una llama: ¡no tiene cascos como los caballos! Cada pata tiene dos dedos provistos de gruesas almohadillas, una característica propia de los camélidos que les permite desplazarse con eficacia por diferentes tipos de terreno.

Su organismo también está adaptado a la vida en altitud. La llama presenta, entre otras cosas, una elevada concentración de hemoglobina y glóbulos rojos de forma ovalada, características que le ayudan a vivir en el aire menos rico en oxígeno de las altas montañas andinas.